La paleta de fuego del Dr. Atl y su apreciación de la naturaleza en el MUNAL

A partir de una selección del Fondo Atl adjudicado al Museo Nacional de Arte, por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en 2007, la exposición “ATL, tierra, viento y fuego; sublime sensación”, ha abierto desde el mes de abril hasta el próximo 29 de septiembre de 2019.

“Volcán en la noche estrellada” Gerardo Murillo Dr Atl. 1945. Óleo sobre Masonite.

Esta maravillosa exposición se compone de una selección de 70 dibujos a lápiz y al carbón, realizados por Gerardo Murillo (Dr. Atl) donada por él mismo en 1953. En su totalidad cuenta con 104 piezas pertenecientes al acervo del Munal, cinco piezas de colecciones particulares y otra más del Museo de la Acuarela.

La exposición de un conjunto amplio de este importante lote no había tenido lugar en el Museo Nacional de Arte como una exhibición autónoma, por lo que la producción pictórica como acento de los cuatro órdenes temáticos resulta espectacular para quien la visite. Víctor Rodríguez Rangel, curador del acervo del siglo XIX del Museo Nacional de Arte estuvo a cargo de esta exposición, montada con cuatro núcleos temáticos que abordan las representaciones del nacimiento y erupción de Paricutín, en el estado de Michoacán, durante los años de 1943 a 1945.

Además de la fase paisajística del Dr. Atl, en asociación con sus aficiones por la geología, la vulcanología y la expresión misma del poder de la naturaleza, las cuales alimentaban su inquietud filosófica y mística, manifestándose en inigualables producciones artísticas de dramática y expresiva esencia.

La exposición ofrece también un panorama general de cómo el Dr. Atl recoge las tradiciones del Siglo XIX acerca de la contemplación del paisaje y las transforma en un lenguaje de vanguardia. En sus obras se encuentran una gran representación de la energía de la tierra, de la energía del Cosmos, de la unión entre el corazón energético de la tierra y del universo.

Dr. Atl, Pino del Paricutín. Sept 1950.(Dibujo)
Dr. Atl, Explosión del Paricutín. (Dibujo)
Dr. Atl, Gran explosión en el costado norte.

A los 6 días de la erupción del volcán Paricutín, el Dr Atl llega a instalarse y desde ese momento él se dedica a registrar cómo se lleva a cabo el proceso eruptivo. “El Dr. Atl tenía intereses científicos, filosóficos, esotéricos, y a partir de esta amalgama de intereses intelectuales dota a su pintura de una sensibilidad que lo lleva a apreciar y hacer deducciones muy importantes, que incluso sirvieron más adelante para hacer un estudio vulcanológico del propio Paricutín” señala Abraham Villavicencio, curador del Munal.

Vista frontal
Vista trasera

Esta obra doble “La explosión lateral del Paricutín” que realiza “in-situm” en los momentos de la erupción. Montando un pequeño taller en las faldas del volcán. Está esta producida con la técnica de Atl Color, a partir de resinas vegetales y que le va a dar una textura muy palpable y también un brillo muy especial, para de esta manera dotar a la obra de la energía qué el deseaba plasmar. El reverso de esta pieza es un paisaje que fue cancelado por el mismo Dr. Atl, girándolo.

Hay que recordar que tanto Gerardo Murillo, como su maestro José María Velasco, están catalogados como artistas patrimoniales; lo que quiere decir que su obra fue declarada monumento artístico por el Estado mexicano. Para que este reconocimiento sea dado, se toma en cuenta la corriente estilística, innovación, materiales y técnicas usadas por el artista. Otros artistas patrimoniales mexicanos son Diego Rivera, Frida Kahlo, María Izquierdo y Saturnino Herrán, entre otros.

Además de su obra pictórica sobre la gran explosión del volcán Paricutín, el Dr. Atl presenta un libro en 1953 en el Palacio de Bellas Artes, de nombre: “Cómo nace y crece un Volcán”. Gerardo Murillo en su etapa de estudiante en la Academia de San Carlos, conduce la huelga de 1911. Un evento que es fundamental en el desarrollo del arte moderno en México. En su vasta producción literaria, se destaca el libro “Iglesias de México” que tiene una particularidad, ya que el Dr. Atl tuvo una relación dual con el arte Virreinal; Es decir, hubo un tiempo en el que intentaba desechar esta época, y pensaba que ameritaba ser destruido; sin embargo, con el tiempo, también lo defendió. Y como ejemplo de esto, está su labor a favor del Antiguo Templo de la Merced, lugar dónde él vive. Convirtiéndose en defensor del arte novohispano, creando varios estudios para de darle explicación artística a esta importante etapa del México Colonial.

Dr. Atl. “El Paricutin y sus lomas de arena”.

Dentro de la exposición se muestra el video de la única filmación del antropólogo alemán Otto Roher, siendo un testimonio único registrado de la explosión del Paricutín. Demostrando así, que el Dr. Atl logra captar vivamente lo que se filmó durante la erupción, llevándolo al lenguaje plástico del dibujo y de la pintura.

El Dr. Atl tuvo un interés muy íntimo por ascender a las montañas y acercarse a la naturaleza. El consideraba subir a la montaña como un proceso de elevación espiritual. Y la acción de ver los cráteres de los volcanes, lo percibe como un centro de comunión con el Universo. Antes del evento del Paricutín, el Dr. Atl visitó el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, teniendo estos acercamientos, con la idea clara de que la montaña era un sitio sagrado, un sitio de elevación espiritual; todo esto conduciendo a la idea de poder llegar al cielo y saber volar.

El aeropaisaje

En 1958, el Dr. Atl publicó un manifiesto que lleva por nombre “El aeropaisaje”; influído por el futurismo italiano, influido por la aviación. Tuvo la oportunidad de subir en aviones y ver cómo la perspectiva cambia, cómo cambian los colores en el cielo. Y sobre todo, ver cómo el sueño de que el hombre pudiera volar se materializaba -de algún modo- lo que para él representaba romper con la ley de la gravedad física y también mental.

El acto de poder volar significaba en su pensamiento esotérico, la posibilidad de alcanzar la posición del súper hombre de Nietzche. El ideal era que algún día el hombre, después de representar la tierra desde el cielo, se pudiera crear el galaxo paisaje representado los mundos y las galaxias y finalmente conocer el corazón del universo a través del nula paisaje.

Dr. Atl “Nubes sobre el Valle de México” pintado sobre una placa de concreto.

Para el Dr. Atl, el centro del Universo estaba habitado por la nada, una nada mística; recuperando la doctrina de Nietzche. Es por eso que el acto de volar representaba una ruptura con la religión, con las tradiciones. Atl publica una historia de ciencia ficción “Un hombre más allá del Universo” que se publicó en 1935 y también “Las sinfonías del Popocatépetl” que fueron los precedentes para lograr a su último periodo de exploración artística gracias a la tecnología del poder volar a través de un avión.

La obra del Dr. Atl significa la ruptura con los paisajistas del Siglo XIX, convirtiéndose con esto, en el formador de las nuevas generaciones de artistas. Él revitaliza la imagen del altiplano central como símbolo nacional. Atl abreva de las fuentes de Eugenio Landesio, paisajista del segundo imperio con fuerte influencia italiana, siendo éste maestro de José María Velasco. 

Eugenio Landesio, El valle de México desde el cerro de Tenayo, 1870.

José María Velasco que a diferencia de Landesio, se distancia un poco de la dimensión romántica creando con esto un paisaje positivista y científico, pero sin dejar de estar dirigido a la identificación del altiplano central del territorio nacional. Velasco es el paisajista oficial del periodo del porfiriato y él va a ser el formador del Dr. Atl. Por otro lado, Joaquín Clausel siendo un artista del post impresionismo y que Atl también conoce; es quien emplea el uso afectivo del color en el paisaje, dota de una fuerte emotividad a las representaciones del paisaje.

Joaquín Clausel “La hacienda de Chimalpa, Hidalgo”

Gerardo Murillo realiza dos viajes importantes a Europa en 1909 y 1911, dónde se le bautiza por el poeta argentino Lugones, como Dr. Atl y a su regreso compara lo que se enseña en las academias europeas con lo que se enseña en la academia de México (Academia de San Carlos, en ese entonces dirigida por Antonio Rivas Mercado). Incitando a un cambio en las formas para modernizar la enseñanza artística. Clausel es un artista primordial y uno de los antecedentes más importantes para entender la obra de Atl.

Joaquín Clausel El Pedregal” 1906.

Un discípulo del Dr. Atl es Luis Nishizawa, quien adopta la herencia de perspectiva curvilínea (“Nubes sobre el Valle de México”) de la sensibilidad del aeropaisaje, también se ve el propio interés dibujístico con las laderas de la barrancas del Pedregal. Nishizawa fue maestro de la Escuela Nacional de Bellas Artes, y es la continuidad natural del Dr. Atl.

Luis Nishizawa “El Pedregal” 1951

Para cerrar el discurso curatorial, se aprecia una obra importantísima de Jorge Obregón, una pintura de un artista vivo, joven. Que al igual que el Dr. Atl sube a los volcanes llevando consigo materiales. Considerado como un eslabón que hasta el día de hoy une la cadena de Landesio, Velasco, Clausel, Dr Atl, Nishizawa.

Jorge Obregón “El Popocatépetl, desde el Iztaccihuatl”

Para horarios y costos de entrada, visita: http://www.munal.mx/es

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Archivado bajo Arte, Bellas Artes, Ciudad de México, Cultura, México, Pintura

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