Shakespeare se hace presente con la trágica historia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, en Teatro Julio Castillo

La primera de dos entregas de La trágica historia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, coproducción de la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL y la Compañía Nacional de Teatro, tendrá a Julieta Egurrola en el papel principal. “La gracia de Hamlet consiste en entender, así como Segismundo, que toda la vida es sueño y sólo la conciencia sobrevive más allá de las palabras. Por eso elegí como intérprete del protagonista a una de las actrices más sabias que conozco: Julieta Egurrola.

Además, he integrado el reparto a partir de los actores de la Compañía Nacional de Teatro y dado más importancia a sus cualidades histriónicas por encima de la generación a la que pertenecen o de su género. Confío que el público aceptará la convención que les propongo”, afirma el director del montaje, José Caballero.

Esta puesta en escena, que se presentará del 22 de agosto al 22 de septiembre en el Teatro del Bosque Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, “se trata de la versión larga, por eso en esta ocasión sólo haremos la primera parte”, comenta Julieta Egurrola, quien espera que atrape la atención de la gente que quiera disfrutar de este texto y de quienes no conocen la obra de Shakespeare. Se prevé que la segunda parte sea montada para el año 2020.

“Es un texto que habla del ser humano. Hombres y mujeres han interpretado a Hamlet; no soy la primera mujer que lo hace. Ahora estoy inmersa en el papel. No ha sido un proceso fácil, pues ha sido fluir dentro de un mar de palabras en las que necesito encontrarme”, asegura Egurrola, quien ha participado en más de 50 puestas en escena con directores como Héctor Mendoza, Julio Castillo, Miguel Sabido, Ludwik Margules, José Solé y Luis de Tavira, y en películas como Profundo carmesí de Arturo Ripstein y En el país de no pasa nada de Maricarmen de Lara, papeles por los que obtuvo los premios Ariel y Mayahuel, respectivamente.

La venganza, la traición, el amor y el odio son algunas de las pasiones humanas que se desatan en La trágica historia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, obra emblemática de William Shakespeare en la que Hamlet, un príncipe cuyo padre ha sido asesinado, sospecha que el homicida es el nuevo rey: su tío Claudio, quien se ha casado de manera apresurada con Gertrudis, madre del protagonista. El espectro del rey muerto se aparece ante Hamlet para confirmar sus sospechas y pedir venganza.

“Entre todos los rasgos del carácter de Hamlet hay uno que me atrae poderosamente por afinidad: la admiración que tiene por el teatro y la creencia de que es un medio para reconocer la verdad y darle cuerpo. Hamlet parece ajeno al mundo que lo rodea, pero todo cambia cuando la sombra de su padre muerto lo impulsa a la acción”, asevera Caballero.

Él elige actuar en el sentido teatral y encarnar diversos personajes en la corte para escenificar la muerte de su padre frente al autor material e intelectual del asesinato para, de este modo, desenmascararlo”. Es así como Hamlet escribe y dirige su propia historia. Shakespeare aprovecha el personaje para mencionar brevemente su poética sobre el arte de la actuación, no muy distinta a la de Stanislavski, la cual es servir a la naturaleza.

“Hamlet es una obra sobre el sentido de la existencia. Su trasfondo ético y moral hace que no sólo sea una de las obras más grandes del teatro universal, sino también un ensayo sobre la libertad individual frente a los poderes que rigen nuestro mundo. Por eso no pierde valor con el paso del tiempo, y en cada época enriquece su estructura con el acontecer del presente. Mi intención es traer nuevamente esta reflexión a nuestro contexto en el momento en el que nos empeñamos en acabar con la corrupción que tanto lastima a nuestra sociedad”, agrega el director.

Esta obra es una versión contemporánea en todos los sentidos: la puesta en escena innovadora resalta el diseño de iluminación, con el propósito dar una perspectiva de lo infinito, al tomar como referencia la estética del artista visual James Turrel; el vestuario conjuga diseños del siglo XVI con fusiones del siglo pasado y la actualidad, y la música juega un papel preponderante al mezclar melodías instrumentales y motetes con rock.

Mi propuesta escénica es un drama en el que no sólo el espectro del padre asesinado está hecho a partir de sombras: los integrantes de la corte son también siluetas que brotan de un fondo nebuloso y acosan los pensamientos, emociones y deseos de Hamlet, hasta hacerle ver que no puede más que enfrentar su destino”.

El montaje cuenta con las actuaciones de Julieta Egurrola, Óscar Narváez, Luisa Huertas, Zaide Silvia Gutiérrez, Angelina Peláez, Antonio Rojas, Octavia Popescu, Marimar Nader, Miguel Cooper, Amanda Schmelz, Érika de la Llave, Miguel Ángel López, Laura Padilla, Gastón Melo, Alejandra Ricardez, Cecilia Ramírez, Alfredo Barraza, Daniel Ruiseñor y Pablo Ramírez. El diseño de escenografía e iluminación es de Philippe Amand; la música original y la sonorización, de Alberto Rosas Argáez, y el diseño de vestuario, de Georgina Stepanenko.

La primera parte de La trágica historia de Hamlet, príncipe de Dinamarca se escenificará los jueves, viernes y sábados a las 19:00 y los domingos a las 18:00, del 22 de agosto al 22 de septiembre, en el Teatro del Bosque Julio Castillo.

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Archivado bajo Artes Escénicas, Ciudad de México, México, Teatro

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