Monika Sosnowska y Roman Ondák presentan sus trabajos en Museo Tamayo

México, D.F.- El Museo Tamayo del Instituto Nacional de Bellas Artes, dedicado a promover la producción del arte contemporáneo, presenta a partir de este 9 de abril dos proyectos: Escalera de incendios, una escultura de gran escala de la artista polaca Monika Sosnowska, producida en México y concebida especialmente para el patio central del Museo Tamayo; y La exposición se desvaneció sin dejar rastro, del artista eslovaco Roman Ondák, que consiste en una serie de performances distintos que se presentarán de manera  consecutiva, en diferentes momentos y  espacios del museo.

Escalera de incendios de Monika Sosnowska  (Polonia, 1972) está inspirada en las escaleras de incendios de los edificios de Nueva York. Para el Tamayo, la artista despoja a esta escalera de su sentido utilitario para volverla un objeto disfuncional. Durante el proceso de concepción de la obra, así como el de su producción, Sosnowska no cambió la escala o el material original de la escalera ni buscó destruir la estructura original, sino que la moldeó para generar una situación imposible.

Para la producción de esta pieza, la artista trabajó un mes entero en la ciudad de México en el taller Majac de Juan Álvarez del Castillo, donde construyeron una escalera de acero de escala real, con 7 balcones y 6 escaleras, típicos de la arquitectura norteamericana, misma que fueron moldeando mediante un proceso físico hasta lograr una forma “abstracta”.

Para Monika Sosnowska, distintos aspectos de la realidad política y social pueden leerse a partir de la arquitectura y los objetos cotidianos, los cuales retoma y reconstruye en su práctica para generar instalaciones de sitio específico o esculturas.  La artista manda a construir los objetos tal como son, para luego modificarlos hasta que pierden su función y se convierten en piezas que mezclan la realidad con la ficción. De este modo, Sosnowska genera un desconcierto en el espectador, del que puede desprenderse la pregunta: ¿En qué momento la arquitectura se vuelve una pieza escultórica?

Por su parte La exposición se desvaneció sin dejar rastro de Roman Ondák (Eslovaquia, 1966) incluye una serie de performances que sucederán en distintos momentos y diversos espacios del Museo Tamayo, los cuales muestran los diversos procesos de la producción y del consumo del arte contemporáneo, al tiempo que  ponen en evidencia el comportamiento del público en un espacio como el museo.

El performance The Stray Man (El hombre extraviado, 2006), que se presentará del 9 de abril al 5 de junio, cuestiona los límites del museo, estableciendo un puente entre su interior y el exterior; el segundo performance Good Feelings in Good Times (Buenos sentimientos en buenos tiempos, 2003) que se presentará del 3 de mayo al 3 de julio,  trata sobre la espera y las expectativas del visitante a un museo y la manera en que esto le da un valor simbólico a una obra de arte. Por último, Measuring the Universe, (Midiendo el universo, 2007) que se presentará en una sala del museo del 9 de abril al 31 de julio, se desarrollará gradualmente con la participación del público en el proceso creativo de la pieza.

Roman Ondák es uno de los principales representantes de una generación de artistas que ha destacado en Europa del Este en la última década. Su obra forma parte de la tradición del arte performático y de las prácticas conceptuales que cuestionaron el espacio institucional. La práctica artística de Ondák explora los tiempos y los lugares en donde convergen la experiencia estética y las vivencias cotidianas. Mediante la puesta en escena de comportamientos individuales con los que se identifica el espectador, y reconoce dinámicas colectivas en las que participa, Ondák busca reflexionar sobre la naturaleza del gesto artístico, el funcionamiento de las instituciones artísticas (como lo son un museo o las galerías de arte) y su impacto en la vida cotidiana.

Al dirigir una serie de situaciones momentáneas que relacionan nuestras rutinas cotidianas con la vida diaria del museo, La exposición se desvaneció sin dejar rastro busca resaltar la manera en que la experiencia de una obra permite activar los intersticios del espacio institucional.

Los proyectos Escalera de incendios de Monika Sosnowska y La exposición se desvaneció sin dejar rastro de Roman Ondák se inauguran el sábado 9 de abril de 12 a 3pm y se presentará hasta el 31 de julio en el Museo Tamayo.

El Museo Tamayo está ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, Bosque de Chapultepec México, D.F.

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Archivado bajo Abril, Arte, Ciudad de México, Europa, Instalación, México, Museos, Performance

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