Alberto Rojas-Eguiluz
Twitter: @albertodre
La historia de El mural comienza en 1933 con la llegada de David Alfaro Siqueiros a Buenos Aires y acaba con su partida, pero esta cinta no es sólo la historia del muralista mexicano y su paso por Argentina, sino de cómo se cruzó su vida con la del magnate del periodismo argentino Natalio Botana en un turbulento periodo para ambos, justo cuando el pintor hizo el famoso mural en la quinta Los Granados.
Siqueiros llega a promover sus ideas comunistas y a buscar apoyos a Argentina cuando es invitado por su viejo amigo, Botana, a vivir en su mansión mientras le pinta un mural para una sala de juegos en su propiedad. Por la amistad que hay entre ambos, Siqueiros acepta, a pesar de que esto significa traicionar sus principios artísticos y comunistas. Posteriormente aparece en escena la esposa de Siqueiros, la poetisa uruguaya Blanca Luz Brum, quien lo alcanza para tratar de salvar su matrimonio, pero que termina teniendo idilios amorosos con Botana y con el amigo que llevó a Siqueiros a Buenos Aires, Pablo Neruda.
La producción del mural se vuelve una pesadilla para todos los implicados -Siqueiros, Brum y la familia Botana- y es el reflejo de las vidas conflictivas que están chocando entre sí. Para Siqueiros, significa, además de la traición a sus ideales, la traición de su mujer, quien es la inspiración para el mural, y la traición a su mujer; para Botana, una conquista más en su larga lista de infidelidades que su esposa, Salvadora, ha tenido que soportar pero que está a punto de quebrarse. El desenlace le trae cosas inesperadas a todos los protagonistas, quienes no vuelven a ser los mismos una vez que el mural es terminado.
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