Alberto Rojas-Eguiluz
Twitter: @albertodre
Que de Argentina salgan producciones sumamente interesantes no es ninguna sorpresa. Desde las películas de Eliseo Subiela en los 80 hasta cintas más recientes, como Nueve reinas (Fabián Bielinsky), El mural (Héctor Olivera) o la ganadora del Oscar El secreto de sus ojos (Juan José Campanella), el cine argentino se ha distinguido por narrar historias interesantes pero, sobre todo, por contarlas de una manera clara e interesante. Precisamente ahora tenemos en varios cineclubes otra propuesta inteligente: La mirada invisible, de Diego Lerman.
Esta cinta se lleva a cabo en el Buenos Aires de 1982 durante la dictadura militar en una escuela que pretende conservar los valores clásicos de una manera estricta. A pesar de que es la época en que los argentinos comienzan a retar a la dictadura, la escuela parece estar apartada de todo lo que sucede en el exterior.
No hay lugar para una sola falta por parte de los alumnos, cada detalle es cuidado meticulosamente y el alumnado siempre baja la cabeza ante el profesorado. La misma represión que se vive en las calles de Argentina se vive dentro del colegio, pero el represor es otro.
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