Alberto Rojas-Eguiluz
Twitter: @albertodre
La última película de Steven Soderbergh, Contagio (Contagion), es una de las más curiosas en su filmografía. Su reparto está plagado de estrellas, pero ni Kate Winslet, Jude Law, Gwyneth Paltrow o Matt Damon son los protagonistas de esta cinta. Quien se encarga de dictar a acción es un virus que provoca una pandemia que mata a un porcentaje importante de la población en el mundo.
Por el tema, no se trata de una película agradable que sirva para despejarse por un par de horas, por el contrario, es fácil pasar de la preocupación a la desesperación por lo real de la cinta, pero aún así, vale la pena verla para los amantes del buen cine.
Todo empieza cuando Beth Emhoff (Paltrow), regresa de un viaje de negocios de Japón, donde contrajo un virus desconocido. Al poco tiempo termina muriendo después de convulsionarse en su oficina. Su hijo también fallece por la misma causa, y a la par, comienzan a darse casos en diferentes partes de Estados Unidos y Japón. Su esposo, Mitch, resulta ser inmune al virus, pero también es víctima de los estragos de la pandemia, tratando de proteger a su hija y sufriendo la escasez de alimentos y los actos vandálicos que provoca la situación.
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Pero esta no es la única vía por la que se adentra Soderbergh para contar su historia. También se centra en la visión de los médicos que tratan de detener la pandemia, como la Dra. Erin Mears (Winslet), el Dr. Ellis Cheever (Lawrence Fishbrurne), la cabeza de los esfuerzos por tratar de hallar el origen de la enfermedad, y la Dra. Leonora Orantes (Marion Cotillard), quien investiga de cerca cómo se fue propagando el virus.
Para cerrar la historia, está Alan Krumwiede (Law), un bloggero especializado en el campo de la medicina que tiene la teoría de que todo es un complot por parte de las grandes compañías farmacéuticas y los gobiernos para después vender una medicina a precios estratosféricos. Todos estos ingredientes terminan formando un guión complejo que muestra la forma en la que el ser humano se comporta ante situaciones fuera de control, donde los resultados no son nada agradables.
Las actuaciones, como era de esperarse con un elenco de esta talla, son magníficas, pero la estrella principal es el guión de Scott Z. Burns, que lleva a los personajes a los extremos para sacar reacciones inesperadas de ellos. Además, la forma en la que cuenta la historia, marcando los días que han pasado para luego regresar y explicar lo que ocasionó la pandemia, hace mucho más ágil esta cinta.
Soderbergh ha sido criticado por la serie de películas que comenzó con Ocean’s Eleven, filmes que él mismo aceptó, hacía para poder financiar proyectos más interesantes, como esta cinta, donde demuestra una vez más que es uno de los mejores narradores de historias que tiene actualmente Hollywood.
